martes, 16 de septiembre de 2008

Y seguido

Tenía pendiente poner algo parecido a un fin a este blog y a ello me pongo.

Hace ya dos semanas que llegue de Palestina y, si bien aun no he tenido tiempo de asimilar todo lo visto, puedo poner en orden una serie de pensamientos.

Como experiencia ha sido problablemente la mas enriquecedora de mi vida. Hay cosas que, por mucho que te cuenten, no puedes creer hasta que las ves. Y las he visto. Es difícil que no cambie tu visión de la vida después de ver tanta mierda, tanta humillación, tanta esperanza y tanta bondad.

No podría expresar satisfactoriamente la amabilidad del pueblo palestino en general, es una gente impresionante. La hospitalidad es su norma, y tienen mucho respeto a la misma. No pueden ser desagradables ni pretenciosos, no podrían engañarte ni robarte; su orgullo de pueblo ocupado se lo impide.



Pero son un pueblo ocupado, bajo el dominio de un ejército de adolescentes nerviosos y mandos ultraortodoxos, de un país que ha crecido al abrigo del miedo y el odio: Israel.



Y es una tierra preciosa, llena de gente y lugares impresionantes. Los ocupados y los menos ocupados. Jerusalem, Betlehem, Nablús, son lugares que no puedo quitarme de la cabeza, por las imágenes que quedan en la cabeza, por los testimonios de la gente, por el amor de la gente por su tierra y por su pueblo.

Y por que, afortunadamente, no todo ha sido guerra y ocupación, también ha habido tiempo para conocer gente alucinante, para viajar por medios imposibles hasta lugares impresionantes. Lugares de los que has oído hablar desde niño, como el mar muerto, Petra, Jerusalem o aquellos que no salen ni en la Lonely Planet, como el café del último piso del único edificio de más de tres alturas de Jenin.


Y por el conflicto, el eterno, el inacabado, y los árabes, y los judíos, y todo lo aprendido, reforzado y olvidado a lo largo de un viaje que ha tenido mas impresiones que kilómetros.

Y esto no ha acabado, no sólo me llevo los recuerdos, lo aprendido y los amigos, sino que además se que mi relación con esta tierra no se acaba aquí. No es posible para asimilar sin mas esta experiencia, por que aun tengo mucho que aprender y mucho que hacer allí, y si no, al tiempo.

1 comentario:

Anónimo dijo...

No soy una persona que suela experimientar este tipo de sentimientos pero TE ENVIDIO, y mucho.
Aunque yo llevo mi odisea a mis espaldas, creo que son experiencias como la tuya (no tanto la mía) las que enriquecen, las que marcan de verdad.
Espero vivir pronto "mi Palestina" aunque no pueda irme tan lejos, si no.. voy a acabar odiándote!! (es broma, eso nunca).
Sólo espero que no te pierdas por el camino y quieras compartir tu experiencia.
1beso.