
Ha llegado la hora. Esta noche salgo hacia París y buscaré a Marga en un laberinto de líneas de metro que no entiendo. Pasado mañana estaré en Yenin.
Me he despedido demasiadas veces de todo el mundo como para darme cuenta de que por fin me voy. Ha sido bastante irreal, y a veces desproporcionado; al fin y al cabo sólo me voy un mes, y decir que me voy a la guerra es un tanto exagerado.
Me quedo con algunos de los momentos divertidos de la fiesta del sábado, con la gente que está realmente preocupada (algunos me han sorprendido un montón), y con la cara de te-odio-llévame-te-odio que puso Marta anoche.
Intentaré actualizar desde París, pero es posible que este muy ocupado tocandome las narices.
¡Un beso a todos!
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